martes, 17 de mayo de 2011

En esa ocasión estaba claro.

Oh, ¡pero… si has regresado! Venga, cuéntame, ¿Cambiaste la sombra por luz allá por donde pasabas? ¿Supiste encontrar tu camino aun en la más opaca bruma? ¿Te arrepentiste lo suficiente como para no hacerlo nunca más? ¿Llevaste sobre ti la carga de tus responsabilidades? ¿Conquistaste eso por lo que empezaste a andar? ¿Lloraste y te limpiaste de la mierda que te hizo salir de aquí? ¿Te encontraste?

Ah, ¿no hiciste nada de aquello? Pues entonces, ¿se puede saber para qué cojones has vuelto?



sábado, 14 de mayo de 2011

Todo no vale (que dice mi madre)

Hombres de otra época.

Hubo un tiempo en que los hombres creían en ellos mismos encontrando motivos para luchar.
En aquellos años la epidemia del pensamiento por hacer del mundo un lugar más justo infectó a estas pobres gentes. Dicha enfermedad no tiende a curarse en aquellos que la adquieren, pero por suerte, tras décadas de vacunaciones nuestra generación está curada.

Hoy día el ser humano solo es extraordinario en un anuncio publicitario dentro de una caja cuadrada, - que cada vez son más planas -. Malas artes y brujería que muestran un mundo parcial e irreal al que de poco sirve siquiera aspirar, basta con soñar con él y sentir aprecio por aquellos que consiguen vivir como en un videoclip sintiendo que habremos fallado en algo si no somos nosotros los que lo hemos conseguido.

Nuestros derechos y nuestros deberes.

La gente piensa que tiene el deber de ir al gimnasio y muscularse hasta la extenuación, alzar su pelo al cielo en forma de cubo, tatuarse el cuerpo, ganar dinero, tener un coche y una casa de revista y trabajar lo menos posible dentro de su ocupación. Por supuesto, y si fuere posible, ni siquiera tener que trabajar ni tener ocupación alguna.

No seré yo quien diga que no me atrae el mundo fácil, despreocupado y hedonista, que no me gustaría creerme todo lo que veo en la televisión, no tener que preocuparme más que por mi ropa, mi música, mis fiestas, mi coche, mi novia, lo mío y mi 'yo'. Pero es que no es momento de preocuparse solo por disfrutar.

Indiscutiblemente pensar es una putada, una bonita putada que se nos ofrece desde que nuestros padres nos enseñan a hablar y nos educan en este mundo.
A partir de ese momento, gente con suerte tiende a no hacerlo, porque de manera natural es algo que no surge en su vida. Otros desgraciados se ven abocados a tener que lidiar con ello y plantearse cosas, demasiadas cosas, en el transcurrir de nuestra vida diaria.

Vagos resquicios de un pasado que ya debería estar extinguido. La batalla que consumismo, capitalismo y conformismo y las formas de vida y “pensamiento” que proponen no han terminado por aniquilar las malas costumbres del pasado, de la razón y del hombre que lucha por ser libre.

Manzanas  rojas y manzanas podridas.

Si la manzana está podrida habrá que cambiarla, no importa cómo de bonita pareciese esa manzana en un primer momento, si no sirve, hay que tirarla. Encontraremos manzanas mejores.

No son pocos los que prefieren tener la cesta llena de manzanas podridas, buceando en la nostalgia de lo bellas que eran y el buen sabor que prometían. Prefieren tener algo que sienten como suyo y que no sirve, a crear y conseguir algo mejor, algo útil que podrá ser incluso más bello. Temerosos de no encontrar otras como ellas.

Levántate y anda.

IKEA vende sillones muy cómodos y si los hemos pagado ¿Por qué no vamos a poder quedarnos sentados en la seguridad de nuestras casas?

Citando a Sartre a través de Hessel “Sois responsables en tanto que individuos”.
Nadie va a hacer de este mundo nada sino empezamos por levantarnos cada uno de nosotros. 

Si estás acolchado entre cojines no vengas después a quejarte, ya habrán quemado todas las hojas de reclamaciones.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Nubes.

Normalmente no me expando en esta clase de temas pero, viniendo o sin venir al caso, que es algo que importa poco en este paradigma de temática generalista y amplia por la que abogan tanto los inexpertos como yo, venía a charlar distendidamente sobre una cuestión que ya ha sido, si no me equivoco, tratada con anterioridad. En referencia a la misma, me han recomendado que no comience -por ser algo, ya se sabe, personal hasta cierto punto- la narración propiamente dicha hasta el segundo párrafo del presente escrito.

No hay incógnitas, son las nubes. Que no las de algodón, para los que estén aun profesando el Miércoles de Resaca, sino esas nubes que vagan en la luz y en la penumbra, recorriendo kilómetros sin rumbo fijo, dejándose ver entre campos arados, montañas cubiertas de nieve y mares encolerizados por los viejos dioses de la mitología. Trayendo tras de sí augurios y confabulaciones de toda naturaleza, pronósticos para bien y para mal, y a veces lluvia… y otras a veces sombra. Y diferentes cosas que traen las nubes y de las que no voy a hacer mención porque considero ese tema de conocimiento general. Aunque la cháchara no acaba.

En relación con este contenido puramente meteorológico, reconozco que no me importa en absoluto de donde vengan todas esas nubes –aunque quizás sería curioso saberlo a la perfección: no admito medias tintas-, y cuando pasan tampoco dedico tiempo a pensar hacia dónde se dirigen. ¡Las tengo delante y aun así ni las miro! Caminaba bajo su silueta difuminada cuando era chico y supongo que lo seguiré haciendo durante el tiempo en que, ellas o yo, desaparezcamos entre el humo, la contaminación y el tráfico de la gran ciudad.

Y tampoco me atañe si se trata de la contaminación lumínica la que deja que, el que lo desee, pueda, aun en esta noche, disfrutar de su presencia intocable destacando entre el cielo, y de la que muchos se quejarían al no dejar ver esas minúsculas estrellas de las que tanto habla la gente –han causado sensación a lo largo de la historia, o eso se comenta en algunos círculos-.

Entrando ya en las profundidades del asunto, lo que nos traía hasta aquí es que, en mi sospecha de que a todos nos han ocurrido historias parecidas –esto es una licencia que me he tomado-, quizá alguno tenga una sensación similar a la metáfora en la que estaba manejando en mis pensamientos ahora mismo. En definitiva, y esa era la razón de todo esto, creo que a esas nubes que sobrevuelan mi vida les pasa como a mí, que no tienen ni la más remota idea de que pueda venir cualquier soplo de aire –no me meto, que debería, en si frío o cálido- que las alce hacia arriba, o de que llegue una nube más grande y más negra que las haga desvanecerse o provocar alguna ruidosa tormenta de manera violenta. O a lo mejor ellas sí que lo saben, las joías por culo.


lunes, 9 de mayo de 2011

Astiado

Que no es lo mismo que hostiado (palabra que se utiliza mucho por la Costa de la Luz), aunque una cosa puede llevar a la otra.

Ya me estoy empezando a cansar, de nuevo, de todo.

El domingo día 15 de mayo voy a la manifestación por una democracia real que sé que no va a salir en los medios y no va a tener repercusión a menos que apaleemos a dos policías, estoy estudiando en un país en el que sé que no voy a tener futuro, en verano trabajaré en una empresa que me va a explotar, luego volveré en septiembre a Sevilla para seguir estudiando una carrera que no me asegura ninguna estabilidad económica y sé que me estoy quejando en un blog que hoy por hoy no tiene la mínima repercusión.

Pero lo peor de todo no es eso, lo peor es que a la gente todo esto le da igual... "- Peor están por ahí y no se quejan", argumento demagógico-consolador bastante frecuente en boca de aquel resignado que quiso y no pudo.

Estoy harto de que estudiantes de comunicación se traguen lo que dicen en la televisión e intenten convencerme de que el que estoy equivocado soy yo, y lo que es peor, cuando intento defenderme con argumentos me llaman "obsesionado"/"revolucionario"/pongaaquísuadjetivo, por estar harto estoy harto hasta de mí que a veces no soy yo, por otra parte estoy harto de la gente que cree conocerme.

Evidentemente, esta es una publicación de consuelo, era esto o salir a la calle con el cuchillo de la cocina, lo segundo era más efectivo, de hecho lo es y no lo descarto algún día en el que no tenga Internet y no haya nadie con quien hablar, a partir de ese día podéis llamarme Ché Paco, hasta entonces seguiré haciendo el gilipollas quejándome de todo sin conseguir más que el aplauso del que me entiende y comparte mis ideas.

martes, 3 de mayo de 2011

Tripolaridad.

¿A ó B? ¿qué eres más de los Beatles o de los Rollings? ¿rubias o morenas?.

Estoy un poco cansado de que siempre me den dos opciones, ¿por las buenas o por las malas? ¿Cara o cruz?

Que anodino y aburrido se vuelve esto de la bipolaridad, quiero una tercera opción.


Blanco/Gris/Negro.

Todo/Mitad/Nada.

Razón/Polla/Corazón.

Avanzar/Estancarse/Retroceder.

Planteamiento/Nudo/Desenlace.

Amor/Follamigos/Odio.

Ello/Yo/Superyó.

Barça/Ninguno/Madrid.

Oro/Plata/Bronce.

XL/M/S.

Derecha/Centro/Izquierda.

Ayer/Hoy/Mañana.


Contribuyan a ampliar esta lista de rarezas.

lunes, 2 de mayo de 2011

Osama Ben Laden y otras criaturitas.

Como bien es aprendido en clases de filosofía la verdad absoluta no existe. El Bien, El Mal, no es algo que podamos hallar al contrastar hechos y acciones en una tabla matemática de valores. Como dice Zatu (SFDK – Tesoros y Caras B) quedan algunos hombres buenos.
¿Pero dónde?

Los auténticos hombres buenos, no se dedican a derribar edificios llenos de inocentes, por supuesto que no. No dedican su inteligencia y su capacidad científica y conocimiento del mundo a hacer el mal. No fanatizan pueblos y los conducen a un aprendizaje de miedo y odio, para luchar contra “el enemigo”. No se toman la justicia por cuenta propia y van aniquilando todo lo que se interpone a sus metas. No tienen como fin último el beneficio particular sin tener en cuenta centenares, miles o millones de vidas de inocentes.

Por eso, el gobierno de la primera potencia mundial de occidente o USA, no está formada por hombres buenos.
Dudo de que siquiera podamos hallar a uno solo, pues no se encuentran fácilmente rosas en mitad del desierto. Pero no los conozco a todos, solo podemos juzgar las decisiones que toman, y estos superhéroes han tenido por bien matar a uno de los mayores terroristas de la historia.

Descanse en paz el hijo de puta de Ben Laden y hagamos de este mundo un lugar donde la venganza, el odio y el rencor no solo tengan cavidad, sino que sean el motor que impulsa y dirige a millones de personas en el mundo a levantarse cada día. Siendo respaldada por nuestras democracias, líderes y formas de vida ejemplares.
 Preciosos valores para poder transmitir y hacer llegar a la opinión pública de occidente y de esta forman pervivan en la memoria durante generaciones.

Y mientras la labor de todos estos hombres sea detestar y castigar al prójimo. Mientras podamos odiar ¿Por qué vamos a perder el tiempo en amarnos o respetarnos?

Asesinos todos. Terroristas todos. “Él me había pegado antes” y que este mundo sea un gran patio de colegio, donde hace ya tiempo los docentes nos abandonaron para que campásemos a nuestras anchas.

lunes, 25 de abril de 2011

Argumento de autoridad por cojones

Resulta muy habitual en nuestros días, e históricamente se repite al parecer –aunque vete tú a saber -, la insana actitud de pelearnos entre nosotros y de intentar imponer nuestros criterios a cualquiera, sin escuchar, sin tener en cuenta más que el beneficio personal o particular nuestro. Algo así como vivir haciendo o actuando al más puro estilo libre, aunque eso signifique considerar como inferiores las necesidades o deseos de los demás.

El problema de vivir según el dictado de los cojones, y que se me perdone la explicitud, es que son los cojones, y no precisamente los nuestros, los que han gobernado siempre el mundo, llevándonos a guerras, diferencias, exclusión, egoísmo, pobreza y avaricia. Y son esos mismos […] los que, mediante un constante ejercicio de vulgares y pobres argumentos de autoridad y de supremacía del poderoso sobre el vasallo, del fuerte sobre el débil, han puesto los puntos y aparte cuando tuvo que haber alguien que continuara la frase.

El problema que –y atentos porque esto es una bomba anatómica, que no atómica- traen de la mano los cojones, y vuelvo a pedir perdón si algún colectivo se siente discriminado o apartado en algún momento, es que los cojones nunca son dos, sino millones. Y seguir, como religión o con veneración y único principio, a esos cojones implica aceptar que siempre, siempre, siempre va a haber unos cojones más grandes que los nuestros. No parece que sea una buena apuesta.

A mí también se me apetece hacer y decir siempre lo que quiero, pero ese ambiente de libertad sin miramientos, del derecho propio como santo y seña, de no mirar hacia el lado aunque el que es igual se caiga, de pasar por la vida con el yo en la boca, de no aceptar el mundo como un lugar para compartir en vez de para imponer, no me va. Y perdónenme que les diga, pero no me sale de los cojones poner mis cojones encima de la mesa antes de hablar.